Una ruta medieval por el corazón de Girona

Girona es una provincia en la que se conservan maravillosos pueblos que llevan a los visitantes directamente a la Edad Media. Pueblos pequeños pero encantadores, de calles empedradas y casas fantásticas donde el tiempo parece haberse detenido. Recorrerlos es como hacer un viaje al pasado.

Peratallada es uno de esos pueblos. Conserva el mismo aspecto que tenía hace siglos, con sus casas de piedra, su fantástico castillo-palacio y sus murallas. Un pueblo pequeño pero lleno de encanto.

En un bellísimo entorno natural se levanta Pals. Un pueblo que invita a pasear tranquilamente por su recinto amurallado y por sus callejuelas de trazado medieval. El pueblo creció en torno a un castillo, pero las luchas prácticamente acabaron con él y hoy solo se conserva la torre del homenaje. Pero Pals tiene otros muchos atractivos, como la iglesia de San Pere, el Cap dels Anyells o el Molí de Pals,

Llegamos a Besalú, un pueblo que enamora a todo el que lo visita y que recibe a los viajeros con un magnífico puente medieval del siglo XII con siete arcadas. Sus calles son un recuerdo de lo que fue este maravilloso pueblo, que cuenta con una bella judería. Besalú está orgulloso de lo que es y de su bellísimo patrimonio y por ello no solo recibe a los visitantes con los brazos abiertos, sino que cada año organiza una fantástica feria, Besalú Medieval. Una feria con infinidad de actividades y en la que el pueblo se engalana para mostrar toda su belleza y encanto.

Son solo tres ejemplos, pero Girona es una provincia que respira ambiente medieval en muchos de sus pueblos. Merece la pena hacer una ruta para conocerlos y conocer una parte importante de la historia española. Pueblos entre los que no hay que pasar por alto, entre otros, Tossa de Mar, Castelló d’Empúries, Beget, Monell o Castellfollit de la Roca. Pueblos que son, sencillamente, maravillosos.