Fiestas históricas medievales: otra manera de aprender historia

Las fiestas históricas han cobrado fuerza en los últimos años. Espectáculos cuidados con esmero hasta el último detalle para representar hechos significativos de la historia que divierten al público y, sobre todo, enseñan. Una manera de mantener viva la memoria histórica de tantos lugares en España.

¿Quién no ha oído hablar de los amantes de Teruel? La trágica historia de un amor imposible, el de Isabel de Segura y Diego de Marcilla. Una historia que cada año se recrea en la ciudad que acogió un romance que no pudo ser.

En hospital de Órbigo, en Leon, cada año se recrean las Justas Medievales Passo Honroso. Un torneo que se celebró realmente en el año 1434. En ese año un caballero llamado Suero de Quiñones pidió permiso al rey para celebrar unas justas ¿El motivo? Cada jueves llevaba al cuello una argolla de metal para mostrar su amor por Leonor de Tovar. PuentePara ser merecedor de ese amor y olvidarse de la argolla pretendía peregrinar a Santiago después de haber vencido a los caballeros que participaran en el torneo. Resultó herido, pero demostró su amor con creces.

En Llanera, en Asturias, lo que se rememora es el enfrentamiento que durante cuatro años mantuvieron los parroquianos con su señor, el Obispo de Oviedo Don Guillén de Monteverde, que no dudó en excomulgarlos a todos. El obispo murió y las aguas volvieron a su cauce

En la localidad navarra de Estella el acontecimiento dura toda una semana. Durante la semana medieval, el pueblo vuelve a sus orígenes y da marcha atrás en el tiempo para rememorar pasajes significativos de su historia. Exactamente igual que en Ribadavia, en Ourense, con su Festa da Historia, en la que no solo se recrean episodios antiguos, sino que además se utiliza como moneda el maravedí.

Son algunas de las recreaciones medievales más reconocidas, aunque hay otras muchas que nos acercan a episodios significativos, o sencillamente hermosos, de la historia española.