La recreación de la época medieval tiene lugar cada agosto en Olite

Olite, la localidad Navarra ubicada al sur de Pamplona vivió tiempos de renombre, por allá en el siglo xv en la baja edad media, cuando el reino de navarra vivió su época de mayor esplendor,  durante el reinado de Carlos III. Su arquitectura medieval es muestra de ello y desde hace 20 años sus residentes han decidido conmemorar la fecha de la boda del rey y celebrar una fiesta que ha sido catalogada de Interés Turístico Regional.

La festividad, que tiene lugar cada segundo fin de semana del mes de agosto, permite a los visitantes y residentes realizar un viaje al pasado y recrearse con la puesta en escena en las calles del casco antiguo y en el propio palacio real, de los momentos más representativas de los días de mercado en la villa y de  la vida cotidiana de pobladores y realeza.

Durante estas fechas y gracias a la participación activa de los residentes, las calles de Olite son decoradas con pendones y estandartes,  para darle un ambiente festivo al escenario medieval que ya aporta la ciudad, ya que en ellas tendrán lugar la mayoría de los eventos de la feria.

Algunas de las actividades que se pueden disfrutar por esos días de agosto son los desfiles, con vestuarios de la época y en los que igualmente los vecinos son pieza clave, pues durante ese fin de semana se convierten en cortesanos, damas, caballeros, titiriteros y bufones, sin importar que durante todo el año trabajen para una empresa de técnicos electricistas o sean enfermeras o ebanistas.

Pero también hay representaciones de eventos históricos, conferencias  y por supuesto el mercado, donde los comerciantes, en sus puestos decorados al mejor estilo del medioevo y con vestimenta acorde a la de un artesano medieval del siglo XV, ofrecerán sus mejores productos de fabricación artesanal.

Los restaurantes no se quedan atrás en sumarse a la participación en el evento y organizan los menús medievales que acompañados de los mejores vinos de la región son otro de los atractivos a disfrutar.

Así que si está buscando un buen plan familiar para el verano, esta festividad puede suponer un fin de semana de diversión y aprendizaje sobre la época medieval, especialmente si se aprovecha para asistir a las visitas dramatizadas que organiza el  palacio de olite, un monumento nacional que seguramente será la delicia de los pequeños, al recorrer sus torres y observar el paisaje desde las alturas.

Este rey también llamado Carlos el noble fue conocido por ser buen comedor, amante del lujo y de la vida cómoda y refinada. Seguramente debido a ello construyó un el hermoso palacio de la ciudad de Olite, donde según algunos cronistas, tenía un lugar para almacenar la nieve y poder consumir helado cuando se le antojara y albergó animales exóticos traídos desde los lugares más remotos  para disfrutar de su contemplación. Tal vez esto sean historias no tan reales, pero lo que si  lo es, es la huella que dejo en Olite y su repercusión en la historia.

Este  evento quiere rememorar esos tiempos y para ello cuenta   con  la participación activa de los residentes, los  empresarios y el gobierno, que logran mantener la historia viva y hacen que la alegría y la diversión lleguen a la ciudad en un fin de semana. Es la oportunidad para lugareños y visitantes de conocer el pasado de una forma tan amena que seguro jamás será olvidado.